lunes, 28 de marzo de 2011

VIGILANDO EL LENGUAJE 8: LOS RUMORES NACEN DÓNDE SEA MENOS FÁCIL DE CONTRASTAR LA INFORMACIÓN A TIEMPO

EN UN ARTÍCULO SOBRE LA GUERRA EN LIBIA TITULADO – TRÍPOLI LA CAPITAL DE LOS RUMORES – EL PERIODISTA, ÁLVARO DE CÓZAR COMIENZA DICIENDO, “LA FALTA DE INFORMACIÓN Y LA GUERRA DE PROPAGANDA DE AMBOS BANDOS, ALIMENTAN LOS BULOS ....”

http://www.elpais.com/articulo/internacional/Tripoli/capital/rumores/elpepuint/20110328elpepiint_2/Tes - EL PAÍS 28.03.2011







“A mediados de febrero, el coronel Muamar el Gadafi se fue a Venezuela, acogido por su aliado Hugo Chávez, huyendo de las revueltas que habían estallado en Libia. Semanas después, su hijo Khamis murió de las quemaduras provocadas por el ataque de un piloto kamikaze que se estrelló en el cuartel de Bab el Azizia, la residencia del dictador. En realidad, era una conspiración de Al Qaeda contra el régimen para hacerse con el Magreb.
Todo lo dicho en el párrafo anterior es falso. Pero en Trípoli han creído y creen todavía estas historias. Tienen la necesidad de creerlas.”

– Álvaro Cózar


Más que la noticia en sí misma, deseo emplear el artículo como muestra para advertir a todo comunicador del riesgo que corre al tomar como verídico toda aquella información que se le facilita, por muy fiable que sea la fuente. Si el periodista meramente reflejara sus pensamientos sobre ese primer párrafo arriba reproducido, más de un lector también podría creer que lo narrado sí había ocurrido en Libia.

De similar manera se producen “rumores” o “bulos” relacionadas con otras noticias ya sean económicas, políticas o de sociedad. En España, hemos visto como algunos artículos de la prensa anglosajona han tenido al gobierno de turno en jaque sobre la credibilidad de los datos económicos de nuestro país. Con las elecciones municipales y autonómicas a la vuelta de la esquina, se avivan las noticias que lanzan los respectivos bandos para perjudicar a sus adversarios, muchas de las cuales no ofrecen pruebas contundentes de ser veraces.

Es curioso que muchos rumores tomen mayor fuerza ante el lenguaje inapropiado al hacer un desmentido o al guardar un silencio poco inteligente a destiempo o durante un plazo demasiado prolongado.

Merece la pena considerar los elementos que sustentan una buena comunicación en situaciones de potencial conflicto o crisis, que es cuando más se emplea “la táctica del rumor”.

A mi entender, toda eficaz comunicación se basa en cuatro pilares para ser creíble: información contrastada, lenguaje verbal sencillo, acompañamiento no verbal de refuerzo y difusión en el momento más óptimo. La carencia de uno de estos elementos merma no sólo la credibilidad del comunicador sino que pone en entredicho su acción estratégica de comunicar.

Ahora volvamos a la realidad del momento – ¿Qué opinión ha forjado el lector de todo lo dicho y escrito por todas las partes implicadas y terceros que opinan sobre la denominada “guerra de Libia”?

Cada cual opinará según sus fuentes de información, sus propios criterios de evaluación basados en sus creencias y valores éticos, y sobre todo, en su interés por conocer la diferencia entre información veraz y “rumores intencionados”. Lo que no hay que olvidar es que la verificación ha de hacerse a tiempo porque de nada nos sirve a toro pasado cuando ya hemos actuado, dicho o escrito.

Ahora, a aplicarlo en todo lo cotidiano que verdaderamente nos interesa, y a comunicar con un lenguaje más asertivo.



Fernando Fuster-Fabra Fdz.
Ciudadano Jubilado & Comunicador 2.0 en Activo

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